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Obras por impuestos en educación: cómo Perú construye colegios más rápido

El caso del colegio Ludwig Van Beethoven en Arequipa y el rol de la infraestructura modular durante la transición

Cuando un colegio público necesita reconstruirse por completo, surge una pregunta inevitable: ¿dónde estudian los alumnos mientras tanto? En el Perú, un mecanismo llamado Obras por Impuestos (OxI) está acelerando la respuesta a esta pregunta en decenas de instituciones educativas a lo largo del país, y Arequipa se ha convertido en uno de los escenarios más activos de esta modalidad. El proyecto del colegio Ludwig Van Beethoven, en el distrito de Alto Selva Alegre, ilustra de forma clara cómo se combinan la inversión privada, la gestión pública y la construcción modular para que miles de estudiantes no pierdan un solo año escolar.

¿Qué son las obras por impuestos?

Las Obras por Impuestos son un mecanismo creado en el Perú que permite a las empresas privadas financiar y ejecutar directamente proyectos de inversión pública, descontando ese monto de su impuesto a la renta. En la práctica, una empresa puede destinar hasta el 50% de su impuesto anual a la construcción de un colegio, un hospital, una vía o un sistema de agua y saneamiento, en lugar de pagar ese monto directamente al fisco.

El resultado es un modelo que reduce los tiempos típicos de la obra pública tradicional: la empresa privada se encarga de la ejecución con sus propios estándares de gestión, mientras el Estado prioriza y supervisa el proyecto. Para las regiones, esto significa infraestructura de calidad en plazos más predecibles; para las empresas, una forma de invertir su carga tributaria en obras que benefician directamente a la comunidad donde operan.

El mecanismo no es nuevo — opera en el Perú desde 2009 —, pero ha cobrado un impulso notable en los últimos años. Solo en enero de 2026 se adjudicaron 42 proyectos por S/ 681 millones a nivel nacional, uno de los mejores arranques de año del programa, con Arequipa entre las regiones que lideraron las adjudicaciones junto a Huancavelica y Áncash. Desde su creación, OxI acumula más de 1,130 intervenciones por S/ 17,544 millones en sectores como educación, salud, saneamiento y gestión institucional.

Educación: uno de los sectores donde más se nota el impacto

La infraestructura educativa es uno de los rubros donde OxI ha mostrado mayor actividad. Un ejemplo a nivel nacional son los Colegios de Alto Rendimiento (COAR), impulsados por el Ministerio de Educación, que ya suman más de S/ 550 millones adjudicados mediante este mecanismo en regiones como Ica, Piura, Áncash, Apurímac, Moquegua y Tacna, beneficiando a cerca de 1,800 estudiantes. El COAR Arequipa, en el distrito de Majes, se suma a esta lista con una inversión de más de S/ 107 millones, financiada por Southern Perú Copper Corporation, y se proyecta como el séptimo colegio de este tipo ejecutado mediante OxI a nivel nacional.

Arequipa en particular concentra varios proyectos educativos simultáneos bajo esta modalidad, financiados por distintas empresas: el colegio Arequipa (Cerro Verde), el colegio Héroes del Cenepa en Paucarpata (Ferreyros, con una inversión de S/ 24 millones) y el colegio Ludwig Van Beethoven en Alto Selva Alegre, financiado por el Banco de Crédito del Perú (BCP). Entre los tres, suman miles de estudiantes que verán renovada su infraestructura escolar en los próximos años.

El caso del colegio Ludwig Van Beethoven en Arequipa

El proyecto de ampliación y mejoramiento de la Institución Educativa 40029 Ludwig Van Beethoven, en el distrito de Alto Selva Alegre, fue priorizado por el Gobierno Regional de Arequipa en 2023. El Banco de Crédito del Perú (BCP) se adjudicó el financiamiento bajo la modalidad de Obras por Impuestos, comprometiéndose a cubrir el expediente técnico, la ejecución de la obra y el equipamiento integral del nuevo campus.

La obra terminada beneficiará a 1,802 estudiantes de primaria y secundaria, con una inversión total que superó los S/ 64.6 millones tras la aprobación del expediente técnico definitivo. El nuevo campus contempla 30 aulas de primaria, 30 de secundaria, 12 aulas de innovación pedagógica, 18 laboratorios y talleres especializados, dos bibliotecas, una sala de usos múltiples y 11 ambientes administrativos, además de áreas deportivas y espacios de recreación.

La demolición de la antigua infraestructura —más de 4 mil metros cuadrados— y el inicio de las excavaciones marcaron el arranque físico de la obra hacia fines de 2025, con un plazo de ejecución de 510 días calendario. Es precisamente en esta fase de transición, entre el cierre del colegio antiguo y la entrega del nuevo, donde entra en juego un desafío logístico crítico: garantizar que los alumnos sigan estudiando sin interrupción.

Continuidad educativa: el rol de la infraestructura modular

Demoler y reconstruir un colegio en uso plantea un problema que las obras tradicionales no siempre resuelven bien: ¿dónde van los estudiantes mientras se ejecuta la obra? La respuesta más extendida —reubicarlos en aulas improvisadas o suspender clases— suele afectar la continuidad pedagógica de cientos de familias.

Para el caso del colegio modular Ludwig Van Beethoven, esta etapa se resolvió con infraestructura modular: Tecno Fast Perú instaló 2,070 metros cuadrados de aulas provisionales, equivalentes a 138 unidades, bajo un esquema de arrendamiento por dieciséis meses. Estas estructuras, fabricadas en planta bajo control de calidad y trasladadas ya ensambladas al terreno, permitieron que los alumnos de nivel primario y secundario mantuvieran su calendario escolar mientras avanza la construcción definitiva del nuevo campus.

El despliegue incluyó salas del sistema SmartFlex en formatos de 30, 60 y 90 metros cuadrados, comedores, cocinas industriales, ambientes de enfermería y laboratorios, además de módulos sanitarios especializados para personas con movilidad reducida. Es decir, no se trató de aulas básicas de emergencia, sino de un campus provisional completo, diseñado para sostener la vida escolar normal durante un proyecto de gran envergadura.

Este tipo de solución responde a una limitación estructural de la obra civil tradicional: los plazos comprometidos rara vez se cumplen, y una escuela no puede simplemente “pausarse” mientras eso ocurre. La construcción modular, en cambio, permite que los cimientos del proyecto definitivo avancen en el terreno; los módulos disponibles de Tecno Fast, facilitan los tiempos de ejecución en el proceso de construcción.

¿Por qué este modelo está ganando terreno en el Perú?

El caso Beethoven resume bien la lógica que explica el crecimiento de OxI en regiones como Arequipa: la inversión privada permite priorizar y ejecutar obras públicas con mayor agilidad, mientras la construcción modular resuelve el problema operativo de mantener servicios esenciales —como la educación— funcionando durante la transición. Son dos mecanismos distintos que, combinados, están cambiando la forma en que se construyen colegios públicos en el país.

Arequipa concentra hoy varios proyectos educativos bajo este esquema, financiados por distintas empresas privadas, lo que sugiere que el modelo seguirá expandiéndose. Para las instituciones públicas y los gobiernos regionales, la lección del caso Beethoven es clara: una obra de gran escala no tiene por qué significar años de interrupción para los estudiantes si se incorpora una solución de continuidad bien planificada desde el inicio del proyecto.

Qué hacer entonces

El mecanismo de Obras por Impuestos sigue consolidándose como una de las principales vías para cerrar la brecha de infraestructura educativa en el Perú, y Arequipa es hoy uno de los territorios donde más se nota ese avance. El proyecto del colegio Ludwig Van Beethoven muestra que, más allá del financiamiento, la clave para que estas obras no afecten a los estudiantes está en la planificación de la transición: una etapa donde la construcción modular se ha convertido en una pieza cada vez más relevante del rompecabezas.